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Ubicación política


Hablar de ecología política es hablar de política. Hablar de política es hablar de economía No podemos, por tanto, propiciar soluciones ecológicas sin modificar  el poder económico que actúa en las áreas de desastre. ¿Cómo modificar ese poder, es la pregunta?  Y la respuesta es esta. El poder popular esta en la base social. Esta dormido en la comuna, el municipio, el barrio. El poder popular no esta en los parlamentos.

En los parlamentos están los representantes del pueblo, no el pueblo mismo. Por ello, las leyes que deberían presentarse y prosperar, ni se presentan ni prosperan seguramente porque entre el pueblo y sus representantes se interpone el poder del dinero.
Somos parlamentistas y somos democráticos, pero propiciamos un parlamento que rinda cuentas a su pueblo. Queremos una democracia real descentralizada en la comuna, el municipio y el barrio,  y que estos retengan el máximo poder en tanto el estado pierda poder y pierda monopolio.
De acuerdo a lo anterior, nuestra organización debe resultar de la coordinación de bases comunales, municipales o barriales y nuestra acción ha de apoyarse en la denuncia publica y en la movilización en esa base social.
Todo lo demás es juego parlamentario, juego de prensa y de compromiso entre fuerzas políticas cuyos intereses están muy alejados de la base y muy cerca de la cúpula  que calienta el dinero.

Para qué querríamos lograr parlamentarios? Para que estos representantes vayan a su base a movilizarla y coordinarla.

Claramente, el enemigo de la vida esta en las multinacionales polucionantes a las que el parlamentarismo formal rinde culto.

Claramente, el enemigo de la vida esta en el complejo militar industrial.

Debemos denunciar, además, que hoy se orquesta una campaña en el sentido que los partidos ecologistas deberían operar no como entidades independientes sino que sus miembros tendrían que incluirse en los partidos mayoritarios para ser efectivos en sus demandas.

Decimos que esta pretensión aparte de ridícula es mentirosa, por cuanto los grandes partidos son los que en su gestión de gobierno han precipitado las crisis nacionales y globales del ecosistema. Ello es así no solo por negligencia sino por complicidad con las grandes empresas que nutren sus arcas y a las que se permite todo tipo de atropello.

Sobre ese particular decimos que si alguna organización es opuesta a los intereses de nuestra ecología social, es precisamente la de los grandes partidos subsidiarios por los grupos económicos polucionantes.

También estamos observando como los estados y los partidos tradicionales también organizan sus secretarias y departamentos de asuntos ecológicos con la intención de quitar espacio a estas nuevas fuerzas emergentes y, desde luego, ante tal embate contemplamos el lamentable espectáculo de partidos ambientalistas que entran en coalición con aquellos enemigos, argumentando pragmatismo, como si esa palabra mágica justificara la traición a toda causa y a toda ideología.

Viva la solidaridad en el ecologismo progresista del mundo!
 

Destacamos

La salud ambiental

 El ambiente y el estilo de vida tanto como la situación política, social y económica son determinantes de la situación sanitaria y la sensación de bienestar de cada persona: un ambiente sano en cada hogar y en cada comunidad es una necesidad básica e inherente a la dignidad humana.
La salud ambiental implica el desarrollo de actividades de investigación, normatización, capacitación, vigilancia, control y minimización de causales de las condiciones ambientales que afectan negativamente la calidad de vida de  la población, en el marco de la promoción y la protección de la salud.
El estado de salud de las personas es una consecuencia rápidamente perceptible del deterioro del ambiente y no es por eso extraño que las primeras manifestaciones de los problemas ambientales se vean reflejados en la salud de la población, tanto los originados por los déficits de los servicios sanitarios como por la contaminación del aire, el agua y el suelo o por las condiciones de los lugares de trabajo. Tener un ambiente sano y agradable, en armonía con la naturaleza, es un derecho básico del ser humano, indispensable para poder realizarse en la sociedad.

 

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